Prosperidad para todos, rasgo clave del socialismo 2a parte

 

La distribución de riqueza debe ser aún más equitativa. Pero en algunas áreas, ese no ha sido el caso. Correspondientemente, debemos hacer una clara distinción entre labor productiva y labor improductiva. Al distinguir entre estas dos y retribuirlas acordemente, podemos impulsar la economía real e impedir la formación de burbujas en la pujante economía digital.

El capital busca siempre mayor lucro, lo cual mejora su competitividad, lo cual a su vez impulsa la innovación y promueve el crecimiento económico. Aunque este proceso puede ampliar la brecha en el ingreso, debe ser aceptado, siempre y cuando esa brecha esté dentro de un rango razonable, porque crea riqueza y empleos.

Más aún, la porción creciente del sector financiero en el crecimiento económico debe impulsar la economía real y elevar la productividad, pero ese no ha sido necesariamente el caso. Dada su alta tasa de rentabilidad, el sector financiero ha estado atrayendo más y más inversiones, de las cuales, no todas fluyen hacia la economía real. Y aunque esto puede elevar el crecimiento del PIB, contribuye poco a incrementar la riqueza mientras alimenta la especulación, lo cual es dañino para el desarrollo social.

Sin embargo, China puede lograr prosperidad para todos mediante el diseño de una política científica y arreglos institucionales. Pero para eso, necesita adherirse a la teoría laboral del valor, lo cual significa determinar el valor económico de bienes o servicios mediante la cantidad total de labor socialmente necesaria que se requiere para producirlos. Así, resulta necesario distinguir entre labor productiva y labor improductiva para fortalecer a la economía real.

También es importante incrementar el ingreso de los trabajadores, elevar la proporción de la remuneración en la distribución primaria de la riqueza, y asegurar el crecimiento de salarios en conjunto con el crecimiento económico general. Adicionalmente, existe la necesidad de remunerar apropiadamente a personas que realizan contribuciones vitales a la salud global de la economía y la sociedad, tales como científicos e investigadores en ciencia fundamental.

La reunión del 17 de agosto también señaló que es necesario manejar correctamente la relación entre eficiencia y justicia; construir un sistema fundacional con arreglos para coordinar y apoyar la distribución primaria, redistribución (secundaria), y (re) distribución terciaria de la riqueza; incrementar la adaptabilidad y la precisión de la tributación, seguridad social, y transferencia de pagos; expandir el tamaño de los grupos de ingreso medio como una proporción de la población; incrementar el ingreso de los grupos de bajo ingreso; regular razonablemente (ajustar) los altos ingresos; y prohibir y suprimir los ingresos ilegales.

Pero la distribución justa, la redistribución y la (re) distribución terciaria solamente pueden ser aseguradas mediante la colaboración entre el mercado y el gobierno. En una economía de marcado socialista, el mercado juega un papel decisivo en la distribución de recursos. No obstante, en las negociaciones, el capital tiene ventaja sobre el trabajo, por lo que el gobierno debe intervenir para conseguir el equilibrio entre ambos. El gobierno también necesita crear un ambiente en el que todos tengan un acceso equitativo a servicios públicos e igualdad de oportunidades para ascender en la escalera social.

El autor es profesor en la Escuela de Economía, Universidad Renmin de China.

Los puntos de vista no representan necesariamente los de China Daily.







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